Lenguaje inclusivo
Por: Margarita Suárez
El premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa, quien el próximo 13 de abril cumple un año de fallecido, tenía razón en su comentario respecto al lenguaje inclusivo.Sus palabras todavía retumban después de su muerte. El gran escritor peruano no estaba a favor de que se enuncie a las personas con “e” ni con el pronombre “elle”.En una entrevista con el entonces periodista de Univisión Noticias, Jorge Ramos, Vargas Llosa no pudo contener la risa al ser cuestionado sobre la posibilidad de que se utilizara “todes” en vez de “todos” para ser más incluyentes a la hora de hablar.“Si hay un grupo de mujeres y estamos tú y yo, no decimos “todas”, decimos “todos” o “nosotros”. ¿Por qué no usar “todes”, en lugar de esas opciones”? preguntó el periodista.El literato argumentó que el lenguaje se concibe de forma natural y que hay reglas en su uso que se deben respetar. “Nosotros tenemos en el español clarísimamente definido un masculino inclusivo”, indicó Vargas Llosa.“Desnaturalizar el lenguaje en nombre de un género es un camino peligroso, una estupidez que de ninguna manera voy a aprobar. El lenguaje inclusivo es totalmente ridículo, una aberración, desnaturaliza el español”, decía el escritor.Me identifico con el Nobel en que el masculino inclusivo existente en nuestro idioma es suficiente y que modificarlo por razones ideológicas es peligroso. El idioma evoluciona naturalmente, no por imposición. Aunque Vargas Llosa apoyaba la igualdad de género, consideraba que modificar el lenguaje no combate el machismo real.Forzar cambios como el uso de «todes» puede provocar confusión y una separación del español en lenguas distintas. El escritor, reconocido por su espléndida obra literaria, sostuvo esta postura firmemente, calificando la modificación del lenguaje como un “capricho ideológico”. Ratifica su concepto la Real Academia Española (RAE), entidad que considera que el uso de la «e» no está generalizado y que el masculino gramatical ya funciona como género no marcado.Su aceptación varía y, en algunos contextos, como en ciertas instituciones educativas latinas, se ha prohibido su uso, obligando a respetar las formas convencionales del español. Yo, tú, elle, nosotres, vosotres, elles. ¿Hacia dónde vamos?
