Neiva también necesita redención
Por: Johan Steed Ortiz Fernández
En esta Semana Santa muchos hablarán de cruz, sacrificio, perdón y resurrección. Pero Neiva sigue atrapada en su propio viacrucis: huecos eternos, semáforos dañados, inundaciones repetidas, apagones apenas llueve, inseguridad creciente y un gobierno que ya dejó pasar cerca del 60 % de su mandato sin mostrar una redención proporcional al tiempo que ha consumido.
Y eso también exige examen de conciencia.
Porque estos días no deberían servir solo para mirar al cielo rezando. También deberían obligarnos a mirar nuestra Ciudad, que estamos dejando en la tierra. Una ciudad donde el abandono ya no solo duele: ya se volvió costumbre. Y ese es el pecado más grave.
El problema en Neiva no es únicamente el hueco. Es la resignación. Es haber normalizado que Luna Verde se inunde una y otra vez como si fuera una estación más de esta pasión. Es aceptar que en El Altico el agua vuelva a ganar la batalla cada vez que cae un aguacero. Es soportar que haya sectores donde la luz se va con una lluvia........
