La jaula de la Séptima
Por: Johan Steed Ortiz Fernández
Hay obras que embellecen una ciudad, y otras que, aun naciendo con discurso de ornato, terminan retratando la forma en que se gobierna.
El separador de la carrera Séptima, en pleno corazón de Neiva, ya dejó de ser un proyecto de jardinería urbana. Hoy es otra cosa: una metáfora incómoda de la lentitud, improvisación y una gestión que parece avanzar más en el papel que en la realidad.
La administración del alcalde Casagua presentó esta intervención como la rehabilitación y mantenimiento del separador vial entre las calles 21 y 5, con obras de ornato y sistema de riego. La inversión anunciada fue de 1.300 millones de pesos, mediante un convenio entre la Alcaldía de Neiva y la Gobernación del Huila; (Villalba siempre salvando a Neiva), con la promesa de que en seis meses transformaría uno de los corredores más representativos de la ciudad.
En enero de 2026, el propio gobierno explicó que el proyecto incluía riego por goteo subterráneo, pozos de abastecimiento y bombas con energía solar. También reconoció retrasos por el hallazgo de roca dura en uno de los pozos, pero aseguró que la obra estaría funcional y embellecida durante el primer semestre del año, pensando en una mejor cara para el San Pedro.
Hasta ahí, en el papel todo sonaba........
