Cuando la ética médica tiene que mendigar
Adonis Tupac Ramírez
Hay algo profundamente indigno en el hecho de que una institución encargada de vigilar la ética médica tenga que sobrevivir a punta de favores políticos, llamadas incómodas y peregrinaciones burocráticas. Lo que hoy ocurre con el tribunal de ética médica del Huila no es únicamente una crisis presupuestal; es el retrato de una administración departamental que ha decidido relegar la ética al último lugar de sus prioridades. Y lo más grave es que esta no es una tragedia repentina; es una agonía lenta, repetida y normalizada.
Durante años, quienes han presidido el tribunal han tenido que recorrer despachos, solicitar audiencias e insistir ante gobernadores, secretarios de salud, diputados y funcionarios de turno para obtener recursos mínimos para su funcionamiento. Año tras año, el presidente del tribunal termina convertido en gestor político, mendigando presupuesto para pagar arriendo, servicios públicos, personal administrativo y honorarios modestos a magistrados que ejercen una función........
