Parapeto. – El debate político es necesario, propio de unas elecciones
En tiempos electorales suele aparecer una sensibilidad que aflora a nivel de piel. Algunos interesados en que todo se resuelva en silencio, y que no haya debates, asemejan los debates a una traición o, peor aún, a hacerle el juego al adversario. Nada más equivocado. La política no se hace con monjas de la caridad, ni con ángeles, arcángeles o querubines. Se hace con hombres y mujeres, de carne y hueso, con virtudes y defectos, intereses y responsabilidades. Se hace en medio de disputas legitimas por el poder, pero con la obligación moral de responderle con honestidad al pais. Es normal que en una contienda electoral existan diferencias, cuestionamientos y confrontaciones. Es más preocupante el silencio complaciente sin critica argumentada, y la obediencia ciega.
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