Oviedo mordió el anzuelo
Aníbal Charry González
Y me salió en verso, para escribir sobre la alianza hipócrita, oportunista y electorera entre la ultraderecha uribista representada por Paloma Valencia y la centro derecha representada por Juan Daniel Oviedo, que era un verdadero outsider refrescante para la polarizada y contaminada política criolla, haciendo ambos un mal negocio que no les dará réditos electorales, fundamentada en una mendaz apertura hacia el centro político que hace el uribismo, dilapidando Oviedo una oportunidad histórica para mantenerse como una opción nueva e incontaminada de los vicios politiqueros que le generó empatía con el elector, especialmente de un sector de la juventud hastiada de la polarización, la politiquería y la corrupción, que le hubiese garantizado llegar a la alcaldía de Bogotá, y que trocó ingenuamente por una incierta vicepresidencia, prestándose para lavarle la cara a la ultraderecha uribista que aspira cínicamente a recuperar el país que ella misma ha destruido.
Y reitero que fue un mal negocio electorero y oportunista para ambos, pues los más de un millón doscientos mil votos que sacó Oviedo no van a ir a parar por arte de taumaturgia o endoso a las toldas de la ultraderecha uribista, pues la mayoría de sus electores son variopintos de centro derecha y centro izquierda que repudian esas prácticas politiqueras y por supuesto al uribismo, que votaron masivamente por Oviedo aspirando a que ganara la consulta para que se pudiera presentar en la política esa opción limpia y renovadora que representaba que no se dio, por lo que esa votación no le generará prácticamente nada al uribismo mañoso y sectario.
Porque no obstante que, supuestamente Oviedo puso como condición para hacer parte de la incierta fórmula, avanzar en el proceso de paz y mantener a la JEP, y dejar de hacer política como caníbales; en caso de un improbable triunfo de Paloma Valencia que representa al uribismo puro y duro, sufriría una gran decepción, porque esta ha reiterado a gritos que es hija de Uribe hasta que se muera con todo lo nocivo que representa, y como integrante de una saga familiar discriminadora y violenta lo cual lleva en su ADN, como que su abuelo Guillermo León Valencia fue el verdadero fundador de las guerrillas con sus bombardeos a campesinos liberales que solo pedían garantías para cultivar la tierra, amén de haber perseguido con saña a los indígenas en el Cauca, como que Paloma Valencia ha insistido ahora en dividirlos entre mestizos e indígenas aupando la violencia, a lo cual no puede renunciar por herencia familiar y de su jefe político. Por eso, como lo dice un meme que circula por las redes: “Muere el uribismo, nace el pa´lo mismo”. No volveremos a caer.
