La responsabilidad de lo que compartimos
Por estos días, abrir una red social es asomarse a una plaza pública sin filtros; opiniones encendidas, verdades a medias, rumores disfrazados de noticia y juicios definitivos construidos sobre arena. Vivimos en la era de la información inmediata, pero también en la de la desinformación masiva. Y conviene decirlo sin titubeos, no todo es culpa de los malos políticos. La polarización que hoy fractura familias, comunidades y proyectos colectivos también se alimenta de ciudadanos desinformados, ignorantes (en el sentido de no querer aprender) y soberbios (en el sentido de creer que no necesitan verificar).
Como médico, he aprendido que un diagnóstico erróneo, basado en datos incompletos, puede causar daño real. En la vida pública ocurre lo mismo. Compartir........
