Están locos estos navarros
Navarra utilizó históricamente su privilegiada potestad normativa en materia fiscal para atraer inversión y crear riqueza. Ello posibilitó la transformación de una provincia eminentemente agrícola en una pujante sociedad industrial que nos procuró altas cotas de progreso y bienestar. Esta exitosa dinámica se quebró abruptamente en 2015 con la llegada de un gobierno integrado por nacionalistas vascos e izquierdistas radicales. La Navarra que heredaron de Yolanda Barcina era una ‘perita en dulce’. Lo liderábamos todo. Teníamos las menores tasas de paro y de pobreza patrias, y nuestros servicios públicos eran la envidia nacional. Gozábamos de la mejor sanidad de España. Aunque la prudencia aconseja no tocar aquello que funciona bien, el cuatripartito demolió, en veinticuatro horas, las bases que sustentaban tamaño éxito. En diciembre de 2015, el Parlamento Foral aprobó una subida generalizada de impuestos. El IRPF se incrementó a partir de rentas de 19.000 euros hasta alcanzar un marginal del 52%, el segundo más alto de España.
El Impuesto sobre el Patrimonio, el más elevado del país, gravó incluso los activos empresariales. El de Sociedades para grandes empresas escaló hasta el 28%, máximo estatal. Se disparó el Impuesto de Hidrocarburos… Un año después,........
