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Aumento del estrés en los profesores de Navarra

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05.03.2026

No siempre nuestros oficios coinciden con nuestros gustos, pero hay profesiones que requieren una inclinación natural y un compromiso serio de responsabilidad. Concretamente para ser maestro, profesor u orientador es necesario tener vocación por y para enseñar. No se trata de transmitir conocimientos, sino de educar con pasión y con amor. Implica adaptarse a las necesidades de los alumnos y palpar las inquietudes de la sociedad de cada momento. El docente adquiere una obligación de lograr una formación continua para conocer, entender y empatizar con sus estudiantes. Es un agente de la evolución social, porque no se trata de hacer coches o de pintar una casa, sino de instruir a seres humanos y de buscar siempre el desarrollo del colegial. Por eso, hablamos de vocación, de poseer un don especial, requisitos clave para superar las dificultades cotidianas. Sin embargo, las distintas maneras de enseñar y educar están en una constante transformación, con lo cual la presión escolar, familiar y social se ha triplicado, provocando mayor carga emocional y de estrés en los profesores y orientadores.

Este agotamiento físico y mental es fruto del excesivo trabajo con tareas administrativas, corrección de exámenes y reuniones; varias velocidades en el aula con necesidades especiales; aulas numerosas y problemas de disciplina; falta de apoyo por parte de la administración, de la dirección y de las familias; cambios constantes en la metodología y un sinfín de elementos más.

Esta acumulación de deberes está provocando fatiga, insomnio, ansiedad, irritabilidad, desmotivación y escasa concentración. Es lo que se llama el Síndrome de Burnout con sus cinco fases: entusiasmo e ilusión al principio, estancamiento con dudas, frustración con desmotivación, apatía con desconexión y, por último, agotamiento con un deterioro extremo. Se va pasando del ensueño al desánimo en poco tiempo. Sin embargo no se puede caer en un malestar general de orientadores y profesores, hay que encontrar soluciones para remediarlo antes de que sea tarde. Para ello se debe separar la vida laboral de la familiar, buscar apoyo emocional, practicar ejercicio físico y habilidades de comunicación. Porque el educador no es un robot donde se encuentra todo el saber, sino un aprendiz que se supera día a día. La formación continua nos puede ayudar a aumentar la confianza y basar el optimismo en nuestros éxitos con actitud positiva, por encima del entorno negativo.

En España uno de cada seis maestros sufre estrés laboral; uno de cada cinco docentes de secundaria desea abandonar las clases; uno de cada cuatro percibe en las aulas desorden, mucho ruido y continuas llamadas de atención a los estudiantes, impidiendo dar la asignatura con normalidad. El malestar de los profesores radica esencialmente en la carga burocrática y de evaluación; se sienten más cómodos con la enseñanza directa. En Navarra, entre el 2019 y 2025 se han incrementado considerablemente las bajas laborales en un 96, 60%, causadas por la ansiedad y la salud mental. Uno de cada cinco profesores se ha dado de baja por causas médicas. Un 71% de los docentes en el curso 2024-2025 padecieron estrés y ansiedad, según el informe del Defensor del Profesor. La mitad del profesorado navarro considera que sufre un desgaste emocional.

El absentismo laboral sigue creciendo, de manera que en marzo del curso pasado hubo 776 bajas de interinos, que supone el 20,27%; de profesores fijos 671 bajas, con un 11,46%. Es una media alarmante de bajas del 15,7%. ¿Cómo es posible que el curso 2025-26 el número de interinos de la enseñanza pública todavía supere con creces los dos dígitos? En conclusión, estos datos del profesorado navarro preocupan porque es un termómetro de la calidad de la enseñanza en nuestra Comunidad.

Luis Lada el Busto es escritor, historiador y profesor.


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