"Y un día se me presentó la oportunidad. No había nadie en la clase cuando llegué y el libro sobre la mesa. Me subí a una silla dispuesta a esconderlo sobre el armario"
Cuenta Theodor Kallifatides en “Madres e hijos”, que su profesor de Griego y Latín, como castigo por hacer novillos le obligó a leer los poemas de Catulo, y de ese modo descubrió la gran poesía. Yannis Raisis se llamaba el valiente que así lo castigó y al leerlo recordé que también yo tuve una maestra semejante. A ella le encantaba el Quijote, que utilizaba para los dictados con gran disgusto mío, que de buena gana lo hubiera echado a la hoguera junto con los de caballería del........
