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"Todos renunciaron al puesto al saber que las carnicerías trabajan también los sábados, cosa que no estaban dispuestos a aceptar"

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04.03.2026

Confieso que cuando lo oía decir creía que se exageraba o que si no se encontraban trabajadores sería porque los sueldos ofrecidos eran míseros, pero hace unos días el propietario de una carnicería me contó su experiencia como contratante. Entre los entrevistados había uno que quería todas las tardes libres para entrenar al fútbol. Al preguntarle si aspiraba a ser futbolista y tenía esperanzas de conseguirlo, le respondió que en aquel momento jugaba en un equipo muy modesto, así que por ahí no estaba su futuro. Cuando le habló de la conveniencia de valorar sus expectativas y de la posibilidad de hacerse con un oficio en la profesión, respondió que solamente si esto le permitía seguir entrenando todas las tardes porque era lo que más le gustaba. En cuanto a los otros entrevistados, todos renunciaron al puesto al saber que las carnicerías trabajan también los sábados, cosa que no estaban dispuestos a aceptar. Tengo por persona seria a quien me lo contó, que empezó a trabajar siendo aún adolescente en la carnicería de la que hoy es propietario, así que tan sorprendida estoy como él del poco interés de los aspirantes al puesto. 

No comentamos el sueldo que ofrecía, pero al parecer no era esto sino el horario lo que echaba atrás a los aspirantes. Mientras comentábamos que no solo él sino otros muchos empresarios de distintos gremios se lamentaban de no encontrar trabajadores, ambos nos preguntamos de qué viven quienes no trabajan por haber rechazado puestos que los necesitan, ya que al parecer quienes acudieron a la entrevista de la carnicería no estaban faltos de nada ni tampoco se aprecia pobreza en muchos ambientes juveniles. ¿Será que los padres siguen dando la paga a sus hijos sin preguntarse hasta cuándo tendrán que hacerlo? Debe de ser así, porque como decíamos ¿De qué viven?


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