"Celebren cada cana como una medalla al valor y no ahorren suela hoy, no sea que mañana falten los motivos para brindar"
Basta con asomarse a la acera para aceptar que no engañamos ni al espejo del ascensor. La marea de canas que inunda la calle no es una fiebre estética; es la Navarra real, esa que ha triplicado sus nonagenarios mientras, los del baby boom -ahora más boom de cintura que de cuna-, nos apretujamos entre los 50 y los 60 como quien intenta cerrar una maleta de Ryanair: con calzador y pagando sobrecoste. Nos cuentan que somos una sociedad envejecida como quien da una mala noticia. Se equivocan: cumplir años es una victoria para quienes seguimos aquí disfrutando de la condición. Eso........
