"A PISA le da igual si un chaval tiene calefacción en casa o si su colegio sufre goteras; mide con la misma vara"
Medio planeta experimenta gozo y el otro medio ansiedad por culpa de un examen. Cada tres años, los gobiernos del mundo rezan a Santa PISA, patrona de la calidad educativa en la OCDE y piden que su sistema triunfe sobre los otros. Ministros y consejeros autonómicos se encomiendan con fervor a la homogeneización cultural. Todo por un puesto en el olimpo de la excelencia. Es una devoción sorprendente. Cuando PISA publica sus resoluciones, los políticos preparan el arsenal. Si los números suben un decimal, los que mandan se atribuyen el éxito como si hubieran parido ellos mismos a la generación........
