"Ahora se trata de devorar feroz y sistemáticamente la memoria de la humanidad en papel, libro a libro, folleto a folleto, y de hacerlo burlando las leyes de propiedad intelectual"
El papel impreso muere sin remedio. Quedan entre nosotros algunas almas cándidas que aún confían en la supervivencia de libros y periódicos, esas especies en vías de extinción. Se amparan en la imagen de la adolescente a la que vieron en el bus enfrascada en la lectura de un superventas, o en el hecho de que a la barra del bar sigue llegando cada mañana la prensa del día. Llegar, sí llega, pero no a los hogares, de donde se retiró dos generaciones atrás. Y en el bar lleva una existencia indigna: lo que antes era un bien codiciado por cuya posesión se libraban luchas........
