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Elma y Louise en el Peugeot suicida

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19.03.2026

No sé si recordarán la película Thelma y Louise, ganadora en 1991 del óscar al mejor guión original, protagonizada por Geena Davis (Thelma) y Susan Sarandon (Louise). Otros intérpretes fueron Harvey Keitel y Brad Pitt, en su primer papel en Hollywood. 

En la película, lo que empieza siendo una alegre salida de fin de semana de dos amigas en un mítico Ford Thunderbird de 1966, se acaba convirtiendo, o mejor dicho las acaba convirtiendo, en las perpetradoras de la explosión de un camión, un robo a mano armada en una tienda, el secuestro de un policía y hasta un asesinato.

Recientemente, Susan Sarandon (Louise) ha venido a España para recoger un premio honorífico en la gala de los Goya, y ha aprovechado para soltar un par de perlas. La primera cuando dijo que Pedro Sánchez era “un hombre alto y guapo, que está en el lado correcto de la Historia”.

La segunda refiriéndose a la Comunidad Autónoma Vasca diciendo que “La última vez que estuve allí había mujeres manifestándose con fotos de sus hombres que estaban en cárceles muy lejanas, pidiendo que les acercaran”. Unas declaraciones que Arnaldo Otegi ha agradecido por el interés mostrado hacia los presos de ETA. Otegi le ha respondido a Sarandon que “La situación ha mejorado mucho desde entonces, aunque aún queda trabajo por hacer”, y ha añadido el dirigente de Bildu que “seguimos trabajando para construir una paz justa y duradera en el País Vasco”.

No me consta que Geena Davis haya venido a acompañarla, pero, a falta de una Thelma, aquí en Navarra tenemos a una Elma muy famosa y que hasta tiene un aire similar por su gran estatura. Me refiero, claro está, a Elma Saiz.

El 7 de Julio de 2023 asistí a la procesión de San Fermín en la calle Curia y aplaudí sin dudarlo a Elma Saiz y al grupo de gobierno del consistorio encabezado por su alcaldesa Cristina Ibarrola, mientras eran insultadas y amenazadas a gritos por la ultraizquierda abertzale, que le recriminaba a Elma haber permitido a UPN alcanzar la alcaldía. Muchos me llamaron ingenuo por esos aplausos por el consenso entre esos partidos que en un tiempo no tan lejano habían logrado la estabilidad y el verdadero progreso de Navarra. Tengo que reconocer que tuvieron razón. Efectivamente fui un ingenuo y ese tiempo pasado es ahora inimaginable.

Y es que, en noviembre de ese mismo año, Elma Saiz fue llamada por Pedro Sánchez a Madrid para convertirse en ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones. Una hábil maniobra que la apartaba disimuladamente del trance que le esperaba como concejal cuando se desvelara el pacto previo y oculto entre el PSN y Bildu para expulsar a UPN de la alcaldía de Pamplona y dársela a Joseba Asiron. Un pacto infame urdido meses antes por Santos Cerdán, como él mismo ha reconocido, por el que el PSN obtenía a cambio el Gobierno de Navarra para María Chivite, y por el que Sánchez se aseguraba el apoyo inquebrantable de Bildu en Madrid. Un pacto que, entre otras cosas, permite que el ayuntamiento subvencione con nuestros impuestos un acto como la Korrika, en el que se exalta el terrorismo con pancartas de asesinos. Algo que no molesta a nuestro alcalde, que ha puesto al mismo nivel el apoyo a los terroristas, y el apoyo a un querido club de fútbol como el Alcoyano.

Ya en 2025, Pedro Sánchez elevó a Elma Saiz ni más ni menos que a ministra portavoz, un cargo muy importante para un gobierno que basa su estrategia en la propaganda diaria. Cubría así el puesto de una achicharrada Pilar Alegría a la que Sánchez envió a una derrota segura en Aragón, donde previamente habían arrinconado a un crítico honesto como Javier Lambán. La verdad es que resulta sorprendente la total sintonía y el paralelismo entre nuestra Elma Saiz (alias Thelma) y Susan Sarandon (Louise). Las dos tan encandiladas y seducidas por Pedro Sánchez, las dos tan preocupadas por el futuro de los asesinos no arrepentidos de ETA, a los que el gobierno vasco en connivencia con el gobierno central premia con la semilibertad en forma de terceros grados fraudulentos y las dos dispuestas a blanquear a sus encubridores y herederos políticos.

Sarandon interesándose por los presos de ETA, y el PSN de Elma Saiz traicionando a las víctimas del terrorismo y a los ciudadanos de Pamplona votando a favor de Joseba Asiron, del que aún esperamos que condene el terrorismo y el secuestro perpetrado por su jefe Arnaldo Otegi. Ese que ahora se autoproclama un constructor de paz. Será la paz de los cementerios o la de la “omertá”, la ley del silencio de la mafia siciliana.

Volviendo a los paralelismos entre la película y la realidad, sin duda nos podríamos imaginar a Elma Saiz en el Ford Thunderbird de 1966 acompañando a Susan Sarandon. Pero también podríamos imaginarla en un algo menos glamuroso Peugeot 407 junto a Pedro Sánchez, llevando en el asiento de atrás los dos exsecretarios de organización del PSOE, Ábalos y Cerdán, y al fiel escudero y chico para todo Koldo (por cierto, Luis en vasco).

El pobre Sánchez ha tenido muy mala pata escogiendo a los máximos responsables para su partido, que inexplicablemente le han salido corruptos, imputados y encarcelados. Tampoco ha tenido mejor suerte en las relaciones familiares con la “pseudo catedrática” y con el “Jefe de la Oficina de Artes Escénicas de Badajoz”. Y de los negocios de las saunas de su suegro mejor corramos un tupido velo, o una toalla. ¿Y a toda esta galaxia de escándalos y corrupciones es lo que algunos siguen llamando gobierno progresista? Progresar es avanzar, mejorar, hacer adelantos en determinadas materias. Eso es lo que se consiguió en Navarra con los acuerdos entre las fuerzas políticas mayoritarias y eso es lo que han traicionado el PSN y el PSOE para mantenerse en el poder, echándose en brazos de los que nos tuvieron atemorizados durante décadas con secuestros, extorsiones y asesinatos. ¿En qué infraestructuras hemos progresado? ¿En qué servicios públicos? ¿En qué sanidad? ¿En qué ha mejorado la situación de los jóvenes navarros tras 7 años de gobierno supuestamente progresista?

Perdónenme por desvelar el final, pero al igual que Thelma y Louise en su enloquecida huida hacia adelante, los cuatro del Peugeot van directos a tirarse por un precipicio ante el futuro judicial que les espera.

El problema es que en su caída desde lo más alto del muro que Sánchez auguró que iba a construir para separarnos, está arrastrando a Navarra y a toda España. Al borde del muro, Elma y Louise cogidas de la mano se mirarán sonrientes, mientras Sánchez acelerará dispuesto a despeñarnos a todos como rehenes dentro de su Peugeot.

Eduardo López-Dóriga Enríquez. Presidente de Sociedad Civil Navarra. www.sociedadcivilnavarra.org


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