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"Los astronautas han visto por la ventanilla de la nave la cara oculta de la luna en chiquitito, y desde allí se veía a Morante de la Puebla a hombros"

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07.04.2026

Ante el Supremo se han sentado Ábalos y Koldo como dos astronautas grandotes, suspendidos en la ingravidez de la culpa y el vacío de las noches del talego. Seguimos a vueltas con la luna, ahora que hemos mandado una nave a dar un paseo por la parte de atrás. La luna está de moda; antes no se acordaba nadie de ella, salvo los lobos y los lunáticos, pero ahora está en boca de todos como esos cantantes olvidados que vuelven a tener éxito de pronto. En la cara oculta de la luna viven los tipos a los que persigue la mala suerte, la tristeza y los drones que envía el ejército del infortunio al que nunca llegamos a vencer del todo. La cara oculta de la luna es lo contrario de los sanfermines, de una tarde de toros en Sol, una bota de vino inversa: como almorzar después de un buen encierro, pero al revés. Hay gente que ha nacido allí y otros que hemos nacido de este lado. 

Hay toreros que no salen nunca de la cara oculta de la luna y encadenan los inviernos y las tardes de bronca, porque para vivir en este mundo y para triunfar hace falta talento, hace falta empeño y esfuerzo, pero sobre todo lo que hay que tener es una monumental potra. Hay gente que desconoce la suerte como otros desconocen lo que es hacer el amor, reír o vivir el presente. En la cara oculta de la luna no hay desfile de mulillas antes de los toros, ni sorbete de champán, ni merienda de Conchita en los pasillos de la plaza. No hay recuerdos felices ni esperanza: todo son tristezas y perros que aúllan desesperados. Los astronautas han visto por la ventanilla de la nave la cara oculta de la luna en chiquitito, y desde allí se veía a Morante de la Puebla a hombros, con su depresión a cuestas, atrapado entre las dimensiones de la luz y de la sombra. Dice la tripulación del transbordador que ha visto cosas que ningún humano había visto hasta ahora. La exclusividad de la contemplación es, al parecer, una suerte. Yo, en la vida, he visto tantas cosas, y algunas tan deformadas y grotescas, que ya aspiro a ver solamente lo que ve todo el mundo.


© Diario de Navarra