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Multas en Tudela: represión con la excusa de educación

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15.03.2026

El otro día circulando, vi un agujero en la calzada de una carretera comarcal entrando ya a la ciudad de Tudela, señalizado con pintura el peligro “in situ” inmediatamente después, un control de velocidad que me hizo volver a reflexionar acerca del “intenso” juicio vocacional que sufrimos los ciudadanos de Tudela por parte de los diferentes cuerpos de seguridad. 

Los ciudadanos de Tudela llevan varios años sufriendo una intensidad desmesurada de controles de todo tipo, en pro de una supuesta educación en uno u otro sentido. Hace no muchos años, buena parte de los controles eran de carácter informativo, donde se hacía constar la edad el estado y conducta, así como demás información vinculante. 

En estos controles no había sanción permitiendo en muchos casos al conductor darse de cuenta de su falta y su verdadera suerte, algo que cobra valor y sentido contrastado con los efectos actuales.

Para determinadas sanciones se deben poner en valor muchas cosas como son: El importe infringido, el estado físico y psicológico, el trayecto efectuado, etc., variables que detecten el sentido o no de una gravedad sancionable.

 No se puede basar la futura seguridad de una carretera comarcal, secundaria, o nacional en una caja registradora dentro de la ciudad que diezma la capacidad del ciudadano y ve reducida su libertad. 

De la misma manera, no se puede usar la bandera de la seguridad en una forma de recaudar para las arcas municipales todos conocemos actuaciones diarias en este sentido. 

El servicio al recaudo ni su intensidad, poco tiene que ver al de la protección del ciudadano en clave social y es un hecho contrastado que pega en los ojos del más ciego.

Esta es una situación insoportable que afecta a la hostelería, a los ciudadanos dentro de la ciudad que no entiende el sentido de tantos cuarteles y efectivos, basados en unos partes radiofónicos de incidencias, que cuanto menos dan que pensar a como nos sale a los riberos cada uno de ellos. 

Nadie cree que ni los números ni la casuística que las multas dejan, sean la solución de modificar conductas o roles. 

El año pasado fue uno de los trágicos en Navarra con el doble de fallecidos que el anterior, el 90% de los mismos en carreteras principales o comarcales, nunca dentro de ciudades. 

Seguridad siempre, pero sentido común aplicado a la hora de denunciar, lo que también se traduce en más información y menos denuncias algo que igual, sirve de más.


© Diario de Navarra