La última treta de un tramposo
Opinión | Escrito sin red
La última treta de un tramposo
Pedro Sánchez en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros que aprobó los decretos de vivienda. / EFE
Despejada la incógnita, las elecciones del 29 de noviembre abren la posibilidad de un cambio de gobierno. Hay explicaciones para casi todos los gustos. Pero es la declaración institucional de Sánchez anunciándolas la que anticipa el tono en el que va a desarrollarse la campaña electoral. Decimos institucional para referirnos a una comparecencia en el recinto presidencial de la Moncloa por parte de quien debería haber hablado como presidente del Gobierno al servicio de los españoles. Pero fue cualquier cosa menos institucional. Fue la deposición airada de un político sectario obligado a convocar elecciones en contra de sus reiteradas proclamas de hacerlo en 2027. Y la realizó, como es su costumbre, vulnerando el artículo 2 de la ley electoral que prohíbe el uso de los espacios de poder para hacer propaganda partidaria. Sánchez estaba aguardando el momento más propicio que le posibilitara un pronóstico más favorable para hacerlo. La situación generada en Ceuta tras la invasión del 30 y 31 de julio, de final incierto, y empeorada por su empeño en disfrutar de vacaciones en la Mareta, hacía crecer aún más los nubarrones negros que ya estaban amenazando su futuro: la posible imputación al PSOE y a Santos Cerdán por financiación ilegal; el avance en la imputación a ZP y a sus hijas por el caso Plus Ultra y las joyas; el caso de las cloacas (Leire Díez, Mercedes González) interactuando con los narcos extremeños para “asustar” a la jueza Biedma en el caso David Sánchez; las imputaciones por corrupción contra tres presidentes de la SEPI por los casos Aznalcóllar, Tubos Reunidos y Duro Felguera; y el juicio con jurado contra Begoña Gómez.
El caso del desahucio de Maricarmen Abascal era una ocasión pintiparada para fabricar un caso de gran trascendencia pública en la que se hicieran presentes........
