Esa paz deseada
Opinión | En aquel tiempo
Turistas pasean por el centro de Palma
Seguramente, Palma y toda la Isla de Mallorca, como tantos lugares privilegiados del planeta, habrán celebrado esta Semana Santa en una excelente paz. Incluso, en comunión con tantísimas personas que la han visitado para disfrutar de un tiempo, aunque sea breve de merecido descanso. Unos se quejarán del «demasiado turismo» como nos invade, mientras otros, mirándose a la cartera, bendecirán al conjunto de visitantes que nos han elegido para descansar unos días. Pero estas idas y venidas habrán sido posibles por esa paz ya citada, y que, a la larga, es el mayor bien que podamos desearle a un conjunto de seres humanos, sobre todo cuando ese conjunto vive de la presencia de quienes lo visitan.
Puede que «los más exquisitos» se duelan de la invasión, pero la mayoría acepta de buen agrado el dispendio que los viajeros hacen en todos los ámbitos de la vida mallorquina. Sobre todo en «ciutat». Cada vez más, mientras el mundo se mueve a velocidades mistéricas, también sus habitantes se han convertido en «seres en movimiento», dejada de lado toda querencia al silencio en la propia tierra. Y es que algunos, lo que desean es disfrutar de la vida cotidiana «en paz y seguridad», lejos de la inseguridad de que domina otros lugares golpeados por la guerra o la amenaza.
Sucede como sin embargo, que quienes gozamos de una paz permanente y suficiente, apenas ponderamos una situación tan maravillosa de la que tantos carecen, hasta verse sumidos en las matanzas de los conflictos armados que les invaden. Muere tanta gente, incluso a un tiro de........
