‘Quo vadis?’ o algunas reflexiones sobre las procesiones de Palma
Juan José Soler Martínez
‘Quo vadis?’ o algunas reflexiones sobre las procesiones de Palma
Quienes apreciamos y valoramos esta manifestación religiosa y cultural encontramos decisiones difíciles de comprender, especialmente en lo relativo a los criterios que las sustentan
La procesión de la Virgen de la Dolorosa 2026 en imágenes / Manu Mielniezuk
A veces, conviene detenerse y preguntarse hacia dónde vamos: qué dirección hemos tomado y si el camino es el adecuado. A lo largo de la vida vamos formando un criterio; tomamos decisiones —algunas irreversibles— que, sin embargo, nos abren nuevos horizontes. «Domine, quo vadis?» («Señor, ¿a dónde vas?») le preguntó el apóstol Pedro a Jesucristo, aparecido y resucitado, cuando el pescador pretendía abandonar Roma, abatido por lo que consideraba un fracaso pastoral. El Nazareno le contestó: «Voy hacia Roma para ser crucificado de nuevo». Lo que provocó el regreso de Pedro a la capital. La escena procede de un texto apócrifo, pero, afortunadamente, el cine ha contribuido a fijar la expresión en la memoria colectiva.
Desde hace tiempo, se percibe cierta falta de dirección en la Semana Santa de Palma. Quienes apreciamos y valoramos esta manifestación religiosa y cultural encontramos decisiones difíciles de comprender, especialmente en lo relativo a los criterios que las sustentan. Cuando una procesión supera un determinado número de horas de paso y los asistentes se marchan, ¿no termina por convertirse en un error pastoral? Si la gente acude a la procesión del Santo Cristo de la Sangre, lo que desea ver es, precisamente, esa imagen. Todo lo que la precede —con mayor o menor aprecio por parte de fieles y público— no deja de ser un complemento y quizá, ¿prescindible ese día?
Las procesiones de Palma, pese a la antigüedad documentada del Jueves Santo (al menos desde 1552), no han experimentado un gran desarrollo en patrimonio artístico ni en la consolidación de devociones más allá de esta jornada. Es comprensible que exista el deseo, entre las cofradías actuales, de crecer e incorporar nuevas formas y sensibilidades. Ahora bien, la cuestión es cómo y con qué criterio. Resulta desalentador asistir a la sustitución de elementos locales por otros importados; este mismo año, hemos visto el cambio de un paso en el que una escultura mallorquina es relegada por otra peninsular, con un proceso y resultado, cuanto menos, discutible. Como decía un amigo: «la procesión podrá ser de Mallorca, pero no mallorquina». Y, en buena medida, tiene razón.
Ante la escasez de artistas o artesanos locales y la ausencia de un modelo propio consolidado, el camino no debería ser la copia de fuera sin más, sino la asimilación crítica y la adaptación, siempre desde un criterio técnico y respetuoso con la tradición. No se trata de copiar y pegar. Porque, aunque ciertas novedades puedan generar expectación, como algunos árboles plantados fuera de su hábitat, difícilmente echarán raíces profundas.
Noticias relacionadas y más
Arranca la Semana Santa con un cuarteto de procesiones en Palma
Consulta todas las procesiones de la Semana Santa 2026 en Palma: recorridos y horarios
Salud, la nueva esclavitud
También se advierten carencias en la gestión cultural, un aspecto imprescindible en un Estado aconfesional. Más allá de su dimensión espiritual, la Semana Santa posee un valor cultural y patrimonial indiscutible. Es, quizá, uno de los pocos puentes hacia quienes están alejados de la religión o de sus tradiciones. Por ello, sorprende que, con 33 entidades independientes —las cofradías—, la oferta cultural y formativa sea tan limitada, al igual que un programa de mano escueto y poco ilustrado. ¿Dónde puede acudir quien desee ampliar información? ¿Dónde encontrar las razones, la historia o los proyectos de futuro? ¿Hacia donde va la Semana Santa de Palma?
La mejor nevada del año de Mallorca incrementa las reservas de los embalses de Gorg Blau y Cúber
Las viviendas en suelo rústico ya tienen cifra: Mallorca suma 55.256 casas
Hallan 64 trabajadores sin papeles en las obras de reforma de un hotel en Cala Millor
Sorpresa en Palma: Pastelería Cirer se hace con los locales del histórico Forn La Mallorquina
Toni Mora, el albañil de Santa Margalida que convierte las tejas en arte
Oriol Lafau, tras superar un ictus: 'Ahora quiero ayudar a los pacientes como yo
Las vaquerías que suministraban a Agama enviarán toda la producción de leche a Valencia
Malestar entre los pacientes por los cambios en la Unidad de Arritmias de Son Espases: 'Ya no funciona igual
Salud, la nueva esclavitud
Semana Santa con Ratzinger y Habermas
Una nueva línea de metro para acercar Palma y mejorar la vida de la gente
‘Quo vadis?’ o algunas reflexiones sobre las procesiones de Palma
El Ventorro absuelve a Mazón
