Irán no cabe en un titular
Irán no cabe en un titular
El ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araqchi (archivo) / EP
Hablar de Irán en el discurso público internacional suele implicar entrar en un terreno ya delimitado de antemano. Las palabras parecen elegidas antes de que empiece la conversación: régimen, tensión, amenaza, control. Es un lenguaje que, más que describir, encierra. Y una vez dentro de ese marco, resulta difícil percibir cualquier otra dimensión.
Sin embargo, esa forma de mirar dice tanto sobre quien observa como sobre lo observado.
Irán es, al mismo tiempo, una realidad política compleja y una sociedad viva, diversa y en movimiento. Reducirlo exclusivamente a su estructura de poder es ignorar a millones de personas cuya vida cotidiana transcurre en espacios muy alejados de esa narrativa dominante. En ciudades como Teherán, Isfahán o Tabriz, la rutina está marcada por el estudio, el trabajo, las aspiraciones personales y una intensa actividad intelectual que rara vez encuentra eco en los grandes medios.
Hay una generación formada, conectada con el conocimiento, que se mueve entre universidades, proyectos de investigación y profesiones técnicas. En ese tejido social, la presencia de la mujer ha adquirido un peso notable, no como excepción, sino como parte estructural de su desarrollo.........
