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ChatGPT y el derecho a no pensar

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15.03.2026

ChatGPT y el derecho a no pensar

No se trata de romantizar el papel ni demonizar la pantalla. Lo que está en juego es una disputa por la forma de la mente pública. Una mente educada en la instantaneidad puede tener opiniones sobre todo y juicio sobre casi nada

Una persona usando ChatGPT / PEXELS

Platón no escribió el mito de la caverna para recordarnos que existe la ignorancia. Lo inquietante está en un detalle: los prisioneros no parecen tener prisa por salir. Están encadenados, pero también instalados. No sufren por la falta de verdad: habitan un mundo familiar, coherente. Tal vez la caverna no represente solo la ignorancia, sino algo más perturbador: la comodidad cognitiva, un refugio contra la intemperie de lo real.

En la República, Sócrates describe el aprendizaje como un giro molesto de la oscuridad (ignorancia) hacia la luz (conocimiento). Aprender es periagogé: reorientar la mirada. Y eso incomoda.

Hoy, en cambio, la incomodidad se ha vuelto ofensiva. Si algo no cabe en treinta segundos, se descarta. Todo debe ser accesible, inmediato, aplicable. El culto al pensamiento instantáneo no es una simple moda, es el caldo de cultivo de una ignorancia nueva, eficiente, orgullosa.

La ignorancia ya no es solo una falta individual; es un producto social. Robert Proctor llamó agnotología al estudio de cómo se fabrica: por descuido (lo que no se entrena), por supresión (lo que se borra del proceso) y por selectividad cultural (lo que se premia y se penaliza). No hace falta una conspiración, basta la suma de pequeñas decisiones que, juntas, fabrican un clima.

Bajemos al aula, donde esta lógica se deja ver con nitidez. Margalida Capellà lo expone en Cómo aprenden derecho los........

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