Trump, ¿el nuevo Dios?
Trump, ¿el nuevo Dios?
Pretenden que la religión desactive el debate. Es convertir una guerra política en una guerra santa, en una misión sagrada
Trump elimina la imagen que publicó representado como Jesús tras críticas por blasfemia
Trump es Dios. Así lo publicó él mismo, donde se representó como un Jesús sanador en una imagen (luego retirada) en su red social. Eso a la vez que lanzó un discurso de ataque contra el papa León XIV, porque está en contra de la guerra. Viendo que su valoración en las encuestas cae en picado, hay que ofrecer a Trump como un mártir, como un entregado divino a su pueblo, como el Elegido. Alguien cuya autoridad no se discute porque proviene de algo superior. Es el show de la política convertida en religión. Hay quien se lleva las manos a la cabeza con esa foto de Trump como Jesús, pero es porque no han prestado atención antes. Es la evolución de todo lo que la Administración Trump ha hecho hasta ahora. Sus discípulos llevan trabajando tiempo en ello.
Recuerden aquella foto de pastores evangélicos rodeando al presidente en el Despacho Oval de la Casa Blanca. Extendiendo las manos sobre él como si fuera una figura sagrada para orar por la nación y por el liderazgo de Trump. Pero no todo es eso. La pasada Semana Santa, aprovechando el significado de esa fecha, la imagen del Trump divino fue en aumento.
Su asesora espiritual aseguró que Jesús y Trump fueron «traicionados y acusados falsamente»
«Señor, gracias a su resurrección, usted resucitó», sostuvo. Un pastor cristiano en plena Pascua en la Casa Blanca dijo que Dios creó a Trump para derribar a los iraníes musulmanes «por el bien del pueblo de Israel». Un comandante militar expresó a un grupo de subordinados que el presidente fue «ungido por Jesús para encender la señal de fuego en Irán para causar el Armagedón y marcar el regreso de Jesús a la Tierra», según denunció uno de los suboficiales. Les instó a decir «que todo es parte del plan divino de Dios».
A esto se suma el secretario de Defensa, Pete Hegseth. Rezó por las tropas y llegó a pedir violencia «contra quienes no merecen misericordia». Habló de una «fuerza abrumadora» y de la capacidad inigualable del Ejército estadounidense para hacer llover «muerte y destrucción desde el cielo» sobre sus enemigos iraníes «apocalípticos». Y para contrarrestar las críticas por los soldados fallecidos, sostuvo: «La providencia de nuestro Dios todopoderoso está ahí protegiendo a esos soldados». El secretario de Defensa también hizo estos días su primer servicio mensual de culto cristiano en el Pentágono desde el inicio de la guerra con Irán.
¿Por qué recurren a esto? Pretenden que la religión desactive el debate. Si una decisión se presenta como voluntad divina, deja de ser discutible. Es convertir una guerra política en una guerra santa, en una misión sagrada. Y de paso, cruzan los dedos por si con este planteamiento surge el milagro de movilizar emocionalmente a una base de votantes MAGA que ya empieza a tambalearse, dudando del presidente de forma abierta. También es el intento de construir un relato que legitime decisiones controvertidas. Más aún, tras la negativa de más de treinta generales a acatar órdenes de invasión por tierra, con posteriores destituciones. Eso sí, para intentar vender a Trump como Jesús, poco tiene de valores como la caridad, la protección de los vulnerables, la compasión o la justicia. Su realidad es todo lo contrario: aplica políticas represivas contra la inmigración, dice no poder pagar guarderías, recorta 73.000 millones en vivienda, educación o lucha contra el cambio climático pero incrementa el presupuesto militar hasta cifras históricas, con 1,5 billones de dólares para 2027. Cuestión de sus prioridades.
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Por suerte, el papa León XIV no se ha callado. Responde a EEUU que su ideario mesiánico no tiene nada que ver con Jesucristo. Esto demuestra que igual que los islamistas fundamentalistas no representan al islam, los nacionalcristianos solo instrumentalizan la religión para sus beneficios personales. Un detalle: sorprende el silencio selectivo. En España, algunos partidos defendieron derribar un régimen como el iraní por su carácter religioso. Pero ahora, cuando EEUU hace de la política una cuestión de fe, no se escucha la misma contundencia. Si Jesucristo levantara la cabeza, igual no expulsaría a los mercaderes del templo… sino a quienes han convertido la política en un púlpito para justificar guerras injustificables.
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