Cartas | Lágrimas artificiales | Por: Juancho Barreto
Juancho José Barreto González.
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Un corrientazo de agua hirviendo quemó mis ojos. No me dio tiempo ni de quejarme por tantos males en la tierra, así como en el cielo. Estuve bajo fuego tres, cuatro segundos o cinco siglos. No olía a humo ni nada olía a quemado. Sólo el ojo izquierdo le hacía señas al derecho mientras unas moscas ambulantes bombardeaban el día, así como en el cielo y en la tierra. Una Gaza ensangrentada susurra herida debajo de los escombros de la superficial humanidad de los derechos.
Mis ojos después de cada bombardeo ya se imaginan el siguiente, sin llorar, las lágrimas son artificiales. Sobre ese globo de agua macilenta, barquitos imaginarios llevan versos a los heridos, a los que pueden ver y oír. Cómala, la de los muertos vivos ya no existe. De Cómala se mudan para la zona del silencio, un no tan recién invento de la comunidad internacional.
Me pongo otras dos........
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