menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Oveja y bombera

4 0
22.04.2026

Creado: 22.04.2026 | 06:00

Actualizado: 22.04.2026 | 06:00

Embalse de Barrios de Luna

La Comunidad de Madrid paga al año entre 3.000 y 6.000 euros a rebaños que pastoreen la sierra y, especialmente, los que arrimen su pación a cortafuegos, y un reportaje lo titula «Las ovejas bomberas», dando por hecho el beneficio preventivo del pastoreo extensivo, que siendo cierto, es sin embargo sólo un parche frente a los millones de hectáreas de bosque o baldío que seguirán expuestos al fuego por falta de tratamiento y cuidado, aunque algo es algo. Así salen beneficiados los dos, el monte y el ganado ovino, caprino, vacuno o caballar (también antes hubo cerdos en extensivo y se llevaban en esta montaña a hocicar en gamonales que araban atajando un futuro fuego).

Pero si hay que hablar de bombera no le cabe este papel tanto a la oveja, que prefiere pasto abierto y pradera de monte, como a la cabra, que le entra mejor al matojo y arbolado. Y quien no parece tan eficaz al efecto, aunque hoy lo prediquen tanto quienes buscan reintroducirlo en rebaños, es el burro zamorano-leonés («como no sea meando, no le veo muy de bombero», dice Argimiro, que fue toda su vida pastor en estos puertos de montaña y páramos de invierno y siempre metió yegua en su rebaño para portes y crianza, pero raramente vio un burro... y contra el lobo —que también así lo venden— no sé qué podría hacer como no sea intentar espantarlo a rebuznos).

Las cabras. Por ahí han de ir los bocaos que le roben la merienda al fuego. Lo tuvimos claro en 1977 al «birlarle» la Fiesta del Pastor al alcalde de Barrios de Luna, mi querido Raúl, que dejó de ser privada y ya fue pública... y masiva. Le convencí para arrimar ascua a nuestra sardina y que el Pastor Mayor fuera esa vez Luis García, un tío mío que entonces presidía el Forppa tras otros altos cargos en Agricultura y que respaldaría un sueño que justificara la fiesta: introducir ganado caprino en el Cuartero de Mallo y en Mirantes, limpiando y fortaleciendo el robledad, dando alternativa a queseras y curtidos y, en fin, reanimando económicamente el lugar (el Estado nos daría una ordeñadora automática, aleluya). Pero nadie más pujó por aquel sueño... y aún hoy sigo soñando con esas cabras.


© Diario de León