Los mercaderes
Creado: 06.04.2026 | 07:55
Actualizado: 06.04.2026 | 07:55
Ochocientos euros costó este año un asiento en las tribunas de Málaga para ver una procesión... ochenta, la silla de acera... las cofradías hacen caja... y el pueblo llano, que fue siempre dueño de esa acera mirona para fastos y lucimientos de los amos de la calle, clamaba al cielo ante las cámaras de la tele: ¡esto es un negocio intolerable, una vergüenza, los mercaderes se han adueñado del templo!... Hoy tocan a reflexión y cuentas. Se cobró. Cuando la Semana Santa se convierte en espectáculo y tan a menudo en circo, hay que pagar entrada como en todo circo bajo carpa o anfiteatro. Cobrar porque es mucho el gasto... desde los calderos de incienso que viene de Egipto o Mesopotamia hasta las montoneras de carísimo floripondio que convierten un Gólgota en una primavera cortinglé y a una Dolorosa en gigante escaparate de floristería... desde las platas repujadas que encofran un trono a las telas recamadas de mantos y capisayos... ¡que luzca el oro por doquier!... ¡que arda en refulgores sobredorados cada candelabro!... ¡que se vea de lejos el gasto inmenso con que revestimos nuestras oraciones para que entren en el Cielo cegando con su brillo la mirada pasmada de un san Pedro portero cuya túnica aún huele a pescado del mar de Galilea!... ¡quede atrás la fe del cristiano pobre en sus catacumbas y suba al trono del emperador el imperio katholikós con sus popes y abates de túnicas bordadas en hilo de oro!... Y con la declaración de interés turístico buscada por toda ciudad papona se añaden plusvalías al gran teatro piadoso. Se cotiza al alza la fe identitaria, la declaración del credo patriótico y junto a los templos se levantan chiringos donde la religión se hace pura mercadería —merchandising lo llaman-, pins, tacitas, llaveros, gorras, figuritas de cofrades, camisetas de hermandad, pasos de juguete, coronas de espinas hechas anillos para ponerse cuatro como puño americano... y a este paso suben los pasos cada año las pirámides de la cotización, fenómeno al alza, dicen los titulares... y dijo Sócrates: ¿cuánto hay que esperar para ver al Cristo coger el látigo y expulsar del templo a tantísimo mercader?...
