En cofrada al fin
Creado: 29.03.2026 | 06:00
Actualizado: 29.03.2026 | 06:00
Había dos espacios tan masculinos y descaradamente machorros, que jamás imaginé que pudiera aspirar a ellos cabalmente la mujer vindicativa en su obligado derecho a la igualdad: los ejércitos y las iglesias, o sea, la guerra de la que siempre se encargó el hombre (condenándola al «descanso del guerrero») y la religión en la que siempre es un dios y no una diosa quien dicta doctrina haciendo que sólo los hombres copen su escala jerárquica a la que Roma, por ejemplo, niega todo acceso a........
