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En cofrada al fin

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29.03.2026

Creado: 29.03.2026 | 06:00

Actualizado: 29.03.2026 | 06:00

Había dos espacios tan masculinos y descaradamente machorros, que jamás imaginé que pudiera aspirar a ellos cabalmente la mujer vindicativa en su obligado derecho a la igualdad: los ejércitos y las iglesias, o sea, la guerra de la que siempre se encargó el hombre (condenándola al «descanso del guerrero») y la religión en la que siempre es un dios y no una diosa quien dicta doctrina haciendo que sólo los hombres copen su escala jerárquica a la que Roma, por ejemplo, niega todo acceso a la mujer limitando su papel a monja servidora o camarera de tal o cual Virgen. En esos dos ámbitos pervive el antiguo imperio del varón, de lo viril, del «por mis cojones». ¿Qué podría hacer en el Ejército una mujer que llevará siempre en su vientre un ansia y grito de paz, un no a la guera para salvar a sus hijos (a la familia, al país, a la especie) de la sinrazón y de la muerte?... ¿qué hacer una mujer como costalera o abadesa en cofradías nazarenas de recia historia masculinizada y en una Iglesia enrocada aún en negarle siquiera la condición de diácona, ese rango inferior de un sacerdocio que tiene toda la pinta de serle inaccesible por los siglos de los siglos?... ¿contribuirá la mujer y su instinto natural a pacificar o rebajar el mandato belicista de un ejército o, por el contrario, se verá al fin convertida machorramente en guerrera de «por mis ovarios»?... ¿logrará alguna católica el sacerdocio?, y no digo ya como esa inglesa, casada y con dos hijos, nombrada arzobispa hace unos días y jefa de la iglesia anglicana, aunque con la oposición de sus obispos africanos y americanos, tan varones ellos. Son aún muchos los campos de, vivir donde la mujer ha de lograr igualdad, pero imaginé que en esas dos instituciones tan verticalizadas con su uniforme o traje talar no querría entrar «per natura», por repugnacia moral y por la contumaz resistencia a darle paso y presencia como aún se ve en cofradías de Sagunto o Córdoba negándole función o papel (en todo caso, papelón)... ¿ignoran que gracias a crearse nazarenas la Semana Santa ibérica creció en alardes y espectáculo, aun yendo ellas «en cofradas» al fin entre tanto folklorismo algo pagano?...


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