Silvio cogió su fusil
Creado: 22.03.2026 | 06:00
Actualizado: 22.03.2026 | 06:00
Visité Cuba durante el «periodo especial», en septiembre de 1991, cuando era un milagro coger una guagua en La Habana y fue imposible sacar un billete de tren para ir a Trinidad; los viejos coches americanos eran transformados en taxis clandestinos con el arte de resolver de los cubanos. Había colas en Coppelia para comprar un helado, los colmados estaban vacíos y La Moderna Poesía cerrada por inventario. Llamé a la puerta de Dulce María Loynaz, un año antes de que fuera premio Cervantes, con la recomendación de un berciano añorado, el escritor José Antonio Guerrero. No estaba la escritora. El reloj parecía parado en La Habana.
Cuba había echado los restos en los Juegos........
