Palabra de papón
Creado: 29.03.2026 | 09:26
Actualizado: 29.03.2026 | 09:26
Procesión de Los Pasos
Hay quien se empeña en vivir de Pascuas a Ramos para hacer del resto del año una leyenda. En esta legionesis, donde la Semana más larga del calendario cuenta 10 días, la tradición se escribe cada primavera a la luz de la luna de Nisan, esa que corteja enamorada bajo la mantilla a la virgen del Mercado, para alentar los sueños de la cofradía de insomnes de la Pasión, según León. La legión cursa fieles por miles, como se anuncia en la aceras, para participar de la comunión de aquellos a quienes aquí bautizan papones, penitentes de una urbe semanasantera de «churros y mistela,/ de pujas y raseos.../ de las de romper el alba», como narra el cronista de un empeño con más de cuatro siglos de historia, arraigada con tal fuerza que ni siquiera ha logrado vencerla la tendencia cainita del leonés. La definición de las comillas la firma Javier Fernández Zardón, Motorines: guardián de las costumbres, personaje de referencia a quien la ciudad le adeuda homenaje como emblema de ese acervo que se lega de generación en generación, que no gusta de la feria de las vanidades con capillo descubierto, sino de meter el hombro siempre para que, compartida, se lleve mejor la puja, mientras marca el paso con el aldabonazo de la horqueta que, hoy como siempre, acompasa la procesión.
Motorines simboliza la esencia de la Semana Santa leonesa cuando, el corazón en palillera, sube la procesión de Los Pasos por Berrueta y al sístole que derrama la corneta de La Ronda, pregonada por la esquila, le replica el diástole de la baqueta en el remiendo del parche del tambor destemplado. Cuando al alter ego de Tintín del resto del año, tocado con sombrero y corbata de lazo, lo arropa la túnica de los negros el personaje adquiere la estatura del gigante a cuyos hombros auparse para entender los códigos la Pasión leonesa, que no acaba con la procesión, ni empieza con la saca, que enriquece una sabiduría popular que, desde hace décadas, compila como resultado de sus filandones cofrades en ese María Moliner semanasantero intitulado «Palabra de papón». Ahora que, como ofrenda de una traba, la vida le ha dado un atajo para llegar al siguiente raseo, el bracero mayor del Gallus Flagelatus ocupa su sitio. Esta tiradina la pujamos todos con usted, don Javier.
