Quién tiene que mojarse
Enciendo la tele. Pareja de cincuenta y tantos. Cómplices, guapos de esa manera en que la publicidad ha decidido que se envejece bien. Miran a cámara y comparten sonrientes su secreto: mojarse. Aparece el tubo de lubricante. Fundido a negro. Y un aplauso general por la audacia de hablar de sexo después de los cincuenta.
Falta, sin embargo, una pregunta que el anuncio no formula: ¿quién tiene que mojarse?
En español, «mojarse» es un verbo espléndido y tramposo. Quiere decir comprometerse, tomar partido, dejar de mirar desde la orilla. En esa acepción, el mensaje interpela a los dos por igual, y de ahí le viene al anuncio su aire simpático. Pero quiere decir además lo que literalmente........
