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Juega tu papel frente al cáncer de colon

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31.03.2026

Cada año, miles de personas reciben en España un diagnóstico de cáncer de colon. Detrás de cada cifra hay una vida, una familia y, en muchos casos, una oportunidad perdida de haber llegado a tiempo. Porque si hay un cáncer frente al que la prevención y la detección precoz pueden marcar una diferencia decisiva, ese es el cáncer de colon.

Sigue siendo el tumor de mayor incidencia en nuestro país. Pero también es uno de los ejemplos más claros de que actuar a tiempo salva vidas. Hoy sabemos que hasta nueve de cada diez personas pueden sobrevivir si la detección se realiza en fases iniciales. La pregunta, por tanto, no es si podemos hacer algo, sino si estamos haciendo todo lo necesario.

Y la realidad es que todavía no estamos donde deberíamos.

Los programas de cribado mediante el test de sangre oculta en heces han demostrado ser una herramienta eficaz, accesible y coste-efectiva. Su utilidad está sobradamente acreditada. Gracias al impulso de entidades como la Asociación Española Contra el Cáncer, que contribuyó de forma decisiva a generar evidencia científica y movilización social para su incorporación a la cartera de servicios del sistema sanitario, hoy este cribado está reconocido como un derecho en todo el territorio.

Pero una cosa es que el derecho exista y otra muy distinta es que alcance todo su potencial.

Para que un programa de cribado sea realmente eficaz, necesita dos condiciones básicas: llegar a toda la población diana y contar con una participación suficiente. Los expertos sitúan ese umbral, al menos, en el 65%. En España, sin embargo, seguimos lejos de ese objetivo: en 2023, apenas participó un 43% de las personas de entre 50 y 69 años. Y detrás de ese dato no hay solo una estadística. Hay diagnósticos que podrían adelantarse, tratamientos menos agresivos y vidas que podrían salvarse.

En Balears, el programa de cribado poblacional se inició en 2015, aunque no alcanzó al 100% de la población diana hasta 2022. Hoy podemos decir que funciona correctamente desde el punto de vista técnico y organizativo. Pero sigue teniendo una asignatura pendiente fundamental: la implicación.

Ese es, sin duda, el gran reto pendiente.

No podemos resignarnos a que una herramienta que salva vidas no llegue tan lejos como debería. Aumentar la participación exige un esfuerzo compartido. De la administración sanitaria, que debe seguir reforzando el programa. De hospitales y Atención Primaria, que necesitan recursos suficientes para responder al incremento de actividad que conlleva un cribado más eficaz. Y también del conjunto de la sociedad civil, porque la prevención no puede depender solo del sistema sanitario: necesita compromiso social, información clara y confianza ciudadana.

Ahí es donde cobra todo su sentido la implicación de la AECC en Balears. Un ejemplo concreto son las llamadas de recuerdo a las personas invitadas a participar en el programa y que no han respondido a la primera invitación. Detrás de ese gesto sencillo hay tiempo, dedicación y una red de voluntariado que trabaja de forma altruista con un objetivo muy claro: que nadie se quede fuera por desinformación, por olvido o por miedo.

Persiste, además, otra limitación importante: la falta de datos públicos homogéneos, actualizados y comparables que permitan evaluar con precisión cómo están funcionando los programas de cribado. Si queremos mejorar, primero debemos medir bien. Y si queremos tomar buenas decisiones, necesitamos información útil, transparente y comparable. En esa línea trabajan iniciativas conjuntas entre la AECC y la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer.

Pero, más allá de las instituciones, hay una verdad sencilla que conviene recordar: participar en el cribado puede salvar vidas.

Ese es precisamente el sentido de la campaña ‘Juega tu papel’. Un llamamiento directo a la ciudadanía para recordar que hay decisiones pequeñas que tienen un impacto enorme. Hacerse la prueba es fácil. El beneficio puede ser inmenso.

Frente al cáncer de colon, prevenir es posible, detectar a tiempo es eficaz y tratar con humanidad es imprescindible. Por eso, jugar nuestro papel no es una opción. Es una responsabilidad compartida y un compromiso colectivo con la vida.

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