menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

La tozudez de la memoria junto al campo del Rayo

16 0
04.03.2026

De camino a Vallecas, donde he quedado con los amigos para tomar el aperitivo —expulsados por la gentrificación y la masificación del centro madrileño, como ocurre en los centros de tantas ciudades y en casi toda la isla de Ibiza— hago transbordo en la estación de Metro de Pacífico. Y, una vez más, como si el andén fuese un umbral y no un simple pasillo, me vuelve a la memoria mi amigo Óscar, al que una neumonía se llevó hace unos meses. Hay estaciones que no son estaciones, son máquinas del tiempo.

Nada más llegar a la plaza del Rayismo y tras la profusión de abrazos y besos, vuelvo a contar su famosa anécdota. Aquella vez, en un tiempo remoto —y probablemente en una galaxia muy lejana— en que Óscar volvía de fiesta en el primer Metro. Se despertó sobresaltado y vio que estaba en su destino, Pacífico; se levantó y salió corriendo antes de que las puertas se le cerraran en las narices. Pero al salir a la calle se dio cuenta de que no podían ser las seis de la mañana. Miró el reloj: eran las dos de la tarde. Había dormido ocho horas dando vueltas en la línea 6. Plácidamente, sin que nadie le despertara.

Mientras tomo una cerveza junto al estadio pienso en lo frágil y, sin embargo, tozuda que es la memoria. Cada vez que paso por Pacífico me vuelve la imagen de Óscar, su sonrisa eterna y su manera de fabricar teorías complejas con una humildad desarmante. Óscar tenía esa rara condición de los filósofos de barra: no quería ganar discusiones, quería entender.

Suena un grito atronador desde el campo: «¡Gooool!». Y otra vez un minuto después, tras la revisión del dichoso VAR: «¡Gooool!». Tras el final del partido, aficionados del Rayo y del Athletic Club invaden la plaza en total armonía. Cantan, beben, ríen, comentan las jugadas. Un niño con la camiseta zurigorri pelotea con otro que viste la franja, y el balón de plástico recién comprado en un bazar va de un lado a otro.

Vuelta al Metro y nuevo transbordo en Pacífico. Y vuelvo a pensar en Óscar y en lo frágil pero tozuda que es la memoria. He entrado en bucle.

Suscríbete para seguir leyendo


© Diario de Ibiza