La isla de servicios sin servicios
La evolución es una carrera sin fin con infinidad de obstáculos. Y es la capacidad de sortearlos y adaptarse con el tiempo a ellos lo que garantiza el éxito final. El sapiens, pese a tener entre sus ejemplares por ejemplo a Trump o Epstein o Putin o Netanyahu, ha llegado hasta la cima de la cadena alimentaria a base de mejorar tras millones de años de tropiezos y guantazos. A pequeña escala también se evoluciona en todo; los coches son más seguros, las casas más confortables (quien pueda disfrutar de una, claro), las calles se inundan con cuatro gotas... Bueno, en esto no hemos evolucionado. Como tampoco en los servicios, y eso en una isla volcada en el turismo.
Una de las reclamaciones que más repiten los hoteleros ibicencos antes de cada verano es la mejora de los servicios en la isla. Tras décadas acogiendo a turistas hemos evolucionado bien poco en este asunto. Darwin nos tiraría de las orejas por melones y por dejar su teoría a la altura del betún.
La limpieza, la seguridad, el transporte público y otras cosillas competencia de las administraciones locales siempre han estado en el punto de mira del sector turístico. Pretemporada tras pretemporada, siempre la misma canción. Y con el mismo resultado: dos retoques para cerrar bocas. Así ha sido siempre: el sector privado innovando y la Administración arrastrándose para intentar estar a la altura, cosa que nunca logra, por cierto. En limpieza no aprobamos ni de coña y en seguridad y transportes, pues ya me dirán. Cero patatero. Ahora empieza una nueva contrata de autobús con vehículos que, según nos han vendido, ofrecerán todo tipo de servicios. Viajar en ellos será según nuestro políticos una experiencia religiosa. Un éxtasis.
Y el lunes se inaugura por fin el Parador, nada menos que 17 años después de iniciarse las obras. Esperemos que nos dejen entrar sin problemas en el futuro cuando nos atenace y nos haga temblar la irremediable llamada de la naturaleza, ese gratificante ejercicio fisiológico, en pleno casco histórico. Porque de lo contrario tendremos que seguir subiendo a Dalt Vila ‘cagaítos’ y ‘meaítos’. Por si acaso.
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