A mal tiempo
A la memoria de Eladio Secades
Fue un cuento-chiste de los años 60. Se situaba en la exclusiva tienda El Encanto, que poco después ardió por un sabotaje contra el régimen. Ahora que el país salta entre alumbrones y miserable búsqueda de dólares, un amigo lo recuerda así: una de las pocas empleadas negras, al ver que una señora muy encopetada compraba la última vajilla de Limoges en existencia, no pudo aguantarse y le dijo que ya le vería comiendo ñames en ella. El cuento culmina con la respuesta de la burguesa a la maldición de la proletaria. Algo así como: "Mire, señorita, cuando yo esté comiendo ñames en esta fuente, usted estará comiendo mierda en el suelo".
Y así fue, por lo menos una parte del cuento. Lo único que no fue ñame sino croquetas Cielito lindo, popular nombre creado por las inefables y baratas matahambres —valían diez centavos cada una—, que tanto abundaban en cafeterías y restaurantes habaneros hace muchas décadas. Y no solo fue para la combativa empleada…
Se las bautizó Cielito Lindo porque se pegaban al cielo de la boca, a causa de que se hacían a base de huesos prestados por el matadero del barrio de Luyanó, al sureste de La........
