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Dueño de la noche

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15.04.2026

Revelan los inicios de Presagios una angustia premeditada. Es una fase que‚ aunque emerge con ficción‚ no es menos efectiva y verosímil que cuanto pudiera haber experimentado algún día su autor Raudel Sosa Pérez (La Habana, 1977). Pero no es la poesía necesariamente —y aquí menos— un testimonio exacto en tanto biografía‚ ni siquiera es falsa por el maridaje entre memoria y recreación sentimental de la vida de alguien‚ sino una postura estética‚ en que lenguaje y vocación personales se pueden dar la mano. Se logra o se intenta hacerlo con una estructura no solo reconocible en un poema como "Las musas oscuras". La disposición es asimismo emotiva e incumbe al libro todo‚ que es como decir también a la posible curva de interés del yo poético.

En "Penélope" se lee:

El tejer incansable no me alivia,brazas hay en su nombreardiéndome en las entrañas;era la luz que anhelabaen la afilada lanza del sueño,pero el retorno tardío de su cuerpomancilló el dulzor en mi regazo.

La voz principal está en un generoso vaivén que a ratos entra en la primera persona del singular para interesarse en el evocado ausente.

En La literatura y los dioses‚ Roberto Calasso recuerda algunos de los criterios de Giacomo Leopardi en relación con la presencia de figuras concernientes a otras épocas‚ privadas de un saber (no del idioma cual vestigio original por ejemplo‚ sino más bien de literatura y religión heredadas) que impide una efectiva asimilación de esas imágenes para los tiempos actuales. No se podría persuadir en rigor a los lectores‚ pensaba el erudito romántico. La cita puntual es: "los escritores italianos o........

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