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Un obispo para Cádiz

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17 de abril 2026 - 03:07

Se ha pasado como de puntillas por la decisión del Vaticano de archivar la denuncia contra Rafael Zornoza. El anterior obispo de Cádiz y Ceuta había sido acusado de abusar de un menor, cuando estaba en el Seminario de Getafe. Todo lo ocurrido en ese caso (desde el principio hasta el fin) ha sido sorprendente, lamentable y desacertado. Para todos, en particular para los feligreses de Cádiz y Ceuta. Y precisamente los que nos consideramos fieles y creyentes deberíamos ser los primeros en criticar lo que ha pasado, para que hechos semejantes no se repitan.

El caso ha sido sorprendente. Sorprendió que la denuncia se presentara y se juzgara en 2025, cuando los supuestos hechos habrían ocurrido en el siglo pasado. Sorprende que surgiera cuando Zornoza todavía era obispo de Cádiz y Ceuta, aunque había pasado un año y medio desde que pidió el relevo tras cumplir la edad reglamentaria. Sorprende que en el Dicasterio de la Doctrina de la Fe (el mismo que tiene molestos a no pocos prelados, por su documento sobre la María corredentora) haya tardado varios meses en pronunciarse. Y sorprende que lo archiven mientras siembran dudas, diciendo que no se pudo acreditar que el denunciante fuera menor.

Fue lamentable que el arzobispo de Madrid, José Cobo, y el presidente de la Conferencia Episcopal, Luis Argüello, dijeran que había “verosimilitud” en la denuncia. Dando a entender que Zornoza podía ser culpable. A pesar de que el prelado de Cádiz dijo que la denuncia era falsa y que era inocente. No parece cristiana esa actitud. Por cierto, jaleada por medios enemigos de la Iglesia, que ahora han ocultado la decisión del Vaticano.

Y es desacertado que el caso se cierre así. Pues ha dado la impresión de que por medio había también un ajuste de cuentas entre tendencias eclesiales, que se han manifestado en otros asuntos relacionados con la Doctrina de la Fe y con su prefecto, el argentino Víctor Tucho Fernández.

Como telón de fondo, está que la diócesis de Cádiz sigue necesitando un obispo y no un administrador apostólico a perpetuidad. Ramón Valdivia, en los meses que lleva ejerciendo, se ha ganado el afecto de los fieles gaditanos. Quienes le conocemos de Sevilla sabemos que allí le añoran. Sigue siendo su obispo auxiliar en teoría (pero no en la práctica), sin que se sepa por cuánto tiempo. Lo natural y lo lógico sería que don Ramón sea nombrado obispo de Cádiz y Ceuta, pues como tal ejerce de hecho, y lo debería ser ya de derecho. Otro nombramiento abundaría en el ámbito de lo incomprensible, sin ser materia ni doctrina de fe.

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