menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

La UE al borde del ataque de nervios

16 0
19.03.2026

Los líderes europeos se reúnen hoy y mañana en Bruselas en una sesión ordinaria del Consejo Europeo, que, sin embargo, va a necesitar tila y tortillas de ansiolíticos para contener la tensión y los nervios que genera la toma de decisiones en una organización que acusa falta de liderazgo y carece de una voz única, pero que, para asombro de propios y extraños, se ha plantado unida ante el presidente de EEUU para no dejarse arrastrar al avispero de la guerra de Oriente Próximo. Esperemos ahora que lo que, sin querer, ha unido Trump no lo desbaraten las autoridades de la UE.

Las disonancias internas vienen de lejos, pero se han acentuado desde que a Trump se le puso en los huesos acompañar a Netanyahu en su guerra contra Irán. En estas semanas han menudeado los desencuentros entre los socios europeos, aventando una imagen de quiebra de la unidad que me hacen recordar unos versos del gaucho Martin Fierro que los políticos europeos deberían llevar obligatoriamente en la mochila: “Los hermanos sean unidos, / porque esa es la ley primera, / tengan unión verdadera, / en cualquier tiempo que sea, / porque si entre ellos se pelean / los devoran los de afuera” (José Hernández). Afuera está Putin con su animadversión al mundo occidental; afuera está Trump y su odio/envidia hacia la UE, que, según él, se creó para joder a EEUU (sic); afuera está el yihadismo radical y violento con no sé qué cuentas pendientes con Europa; afuera está China y su diplomacia tranquila sumando poder global a través del control de los mercados. Si los líderes de la UE no se aplican el cuento, nos devorarán los de afuera.

A pesar de la actitud de algunos dirigentes europeos que, asustados, acudieron la semana pasada en socorro del vencedor con el guiño de “delenda est UE”, la Organización solo está tocada. El peso de la cultura, la economía y los presupuestos de defensa de los países de la UE es mucho más que la suma de los 27 y puede y debe hacer valer su peso y autoridad moral para reclamar y defender sin titubeos un orden internacional basado en reglas. Necesita, eso sí, un liderazgo claro y autonomía estratégica, porque EEUU, el antiguo “primo de Zumosol”, se ha transmutado en un extraño socio que toma decisiones que favorecen a Rusia, principal amenaza de los países de la UE. La última, que no la única, levantar el embargo de crudo a Rusia para bajar el precio del petróleo que está por las nubes a causa del bloqueo del Estrecho de Ormuz, lo que supone importantes ingresos para Putin, que puede invertir en material de guerra para aumentar el castigo a Ucrania. Y mientras…, él, el valeroso Trump (en EEUU le llaman TACO, siglas en inglés de “Trump siempre se acobarda”), mendiga con amenazas la ayuda de los socios a los que no informó de su marcha a la guerra. “Cuando el héroe se descagarría por la pata abajo desmerece mucho a los ojos de sus deudos y allegados” (Camilo José Cela, “La familia del héroe”). Pues eso.

Es el momento de acelerar el proyecto común y encajar las principales capacidades militares de los socios europeos de la OTAN para disponer de una seguridad estratégica que no dependa de EEUU. No es una tarea sencilla, pero, con diplomacia y “manca fineza”, la UE lo puede conseguir. Es cuestión de confianza, voluntad política y financiación. Lo único que no tiene cabida es la actitud de países que desde dentro obstruyen sistemáticamente cuanto proponen y deciden las autoridades comunitarias. La estructura jurídica de la UE impide expulsarlos, pero hay otras fórmulas para forzar la aquiescencia, o inducir su abandono, como suspensión de derechos políticos, multas por incumplimiento, retirada de fondos europeos y condenas del Tribunal Justicia.

No es ningún secreto que, además de la suma y armonización de las capacidades militares actuales de los estados miembros, la UE necesita disponer de un eficaz escudo antimisiles y de un paraguas nuclear disuasorio, que es lo que proporciona seguridad. No hay tiempo ni tiene sentido empezar de cero cuando, gracias a la tozudez del general De Gaulle a mediados del siglo pasado, Francia dispone hoy de fuerza nuclear propia, que el presidente Macron ha ofrecido a los demás países como punto de partida de un paraguas compartido. Algunos ya han aceptado y es el camino que debe seguir España, aunque a Pedro Sánchez le produzca urticaria solo pensar en tener que contárselo a sus socios y apoyos del Gobierno.


© Diario de Avisos