La democracia es respeto
La convocatoria a las urnas el 29N -precedida de la disolución de las Cortes de trayectoria más convulsa de todo el período democrático regido bajo la Constitución de 1978- nos emplaza a una cita con nuestra historia cuando se cumplirán 50 años desde la aprobación de la Ley para la Reforma Política (aprobada por las Cortes franquistas el 18 de noviembre de 1976 y ratificada en referéndum por el pueblo español el 15 de diciembre), de la que trajeron causa las primeras elecciones democráticas que resultarían ser constituyentes. La celebrada evocación –Anatomía de un instante, Javier Cercas- de los riesgos asumidos por el Presidente Suárez permite rememorar las enormes dificultades que empedraron el trayecto hacia la recuperación de las libertades y la posibilidad de una democracia en España, cuya historia torturada por la negación de unas y otra -minada por un continuo de pronunciamientos militares, cuartelazos, asonadas, golpes retardatarios con procesos sumarísimos y ejecuciones sin juicio, y guerras civiles brutales (“carlistas”, dieron en llamarse)- describió Galdós magistralmente en sus Episodios nacionales.
Suárez debió sortear las mil resistencias planteadas a su Ley para la Reforma por los procuradores integrantes de las últimas Cortes franquistas, acometiéndoles uno por uno hasta conseguir que apoyaran inverosímilmente su propio hara-kiri: así se denominó aquel suicidio político por el que abrieron paso a unas elecciones libres y multipartidistas del Congreso y Senado.
El recordatorio es útil porque ilustra el camino y la dirección emprendida por la sociedad española pugnando por dejar atrás 40 años de una dictadura que ejerció la represión y la muerte hasta sus días finales (las últimas........
