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Europa y África ante el fin del paternalismo

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23.03.2026

En el momento en que escribo estas palabras, han pasado ya veinte días desde que comenzó la guerra de Irán, impulsada unilateralmente por Israel y Estados Unidos. La sensación que me acompaña al seguir la actualidad a través de los medios es inquietante: con cada nueva información, todo parece ir a peor. El impacto en el suministro global de gas natural licuado (GNL) ya sabemos que tendrá efectos durante años; el precio de la gasolina ha vuelto a repuntar; y el escenario general no invita, en absoluto, a ningún tipo de optimismo. No parece, pese a la palabrería de Trump, que el conflicto esté cerca de su final. Tampoco parece que el Estrecho de Ormuz vaya a reabrirse a corto plazo. Incluso el oro, tradicional refugio en tiempos de incertidumbre, ha comenzado a desplomarse.

Las consecuencias de la decisión tomada por Donald Trump y Benjamin Netanyahu hace apenas tres semanas no se medirán en días ni en semanas, sino en meses y en años. Entre los escasos elementos que pueden leerse en clave positiva, cabe señalar -aunque sea como un consuelo más moral que material- que la posición española, mantenida desde el primer día del conflicto, es hoy la que empieza a ser asumida mayoritariamente en el conjunto de la Unión Europea. Pero es un consuelo limitado: no afecta al bolsillo. Y en estos días, todo el mundo mira al bolsillo, hace cálculos y se pregunta hasta dónde puede llegar el deterioro si, como todo indica, la situación continúa agravándose.

Hace un par de semanas ya señalé cómo las primeras consecuencias de la guerra comenzaban a sentirse con fuerza en el continente africano. Hoy, cuando los efectos amenazan con ser demoledores, quiero insistir en una idea que resulta cada vez más urgente: Europa y África deben entender que ha llegado el momento de fortalecer su alianza. Pero no cualquier alianza. No una reedición del viejo esquema de cooperación desigual, sino una relación de igual a igual, basada en intereses compartidos y en una lectura realista del mundo que habitamos.

Resulta difícil reflexionar sobre este nuevo tablero geopolítico sin recurrir a la lucidez de Ignacio Fuente Cobo. Su reciente........

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