El eclipse
Yo no sé si ustedes vieron algo, pero, después de anunciarlo como si hubieran descubierto la penicilina, en San Miguel de Abona, donde tengo el placer de habitar, todo el día fue de día, incluso a partir de las ocho y pico, cuando se supone que iba a oscurecer de un golpe, que el viruje se nos metería en los huesos y que los animales se trastornarían.
El antecedente del 2 de octubre de 1959, motivo de un gran reportaje de mi amigo Juan Carlos Mateu en DIARIO DE AVISOS, contempla el testimonio de Puri, vecina de La Orotava, quien recordó que -a resultas del eclipse total de aquella fecha “el burro se puso a rebuznar, muy alterado, las gallinas se volvieron locas y empezaron a correr de un lado a otro, y los gallos se pusieron a cantar”.
En esta ocasión, yo no oí rebuzno alguno, si bien es verdad que -desgraciadamente- el burro, como animal propiamente dicho, es una especie en extinción. Y tanto es así que, en la actualidad, hay un censo abierto -en........
