Pactos
Pone una condición el que se salta todas las reglas dadas para el buen concilio de las naciones: el país agredido ha de rendirse. No cabe en el cerebro de Donald Trump ni en su conciencia la prueba incólume que defienden las civilizaciones estimables: la dignidad. Porque pedirle a los guanches o a los persas que se rindan es no entender por qué la cabeza se encuentra donde se encuentra. Consta: solo una entidad brilla en este mundo para darle sustancia, el susodicho. El resto son desvelos descarriados. Con ese pormenor enhiesto su actuación resulta fácil. Si él (divino Dios) ha sido elegido como el supremo, el presidente del país más importante del planeta ha de actuar en consecuencia. Si así........
