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Un drama anunciado, un producto de su época

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24.04.2026

24 de abril 2026 - 03:07

En el barro de las redes sociales, en el contexto actual de extremismos y fascismos, cuando predomina la posverdad (que en castellano sencillo significa que da igual la bestialidad que digas, que siempre tendrás seguidores), una vez que el algoritmo ha demostrado que cuanto mayor es el exabrupto y mayor es la bronca tantos más «followers» y más repercusión tendrás, si encima te dan un cargo (ya lo decía el refranero: «para conocer a Juanillo, dale un carguillo»… la tragedia estaba servida. Al principio ibas de moderado, de recatado, te infiltras en un colectivo con solera relacionado con el uso de las TIC en educación, del que sales huyendo porque nadie te hace caso. Luego abres un blog, y te das cuenta de que hoy has usado un tono un poco más bronco y de repente tienes más «retweets», más «likes» y piensas: «este es el camino». Mientras tanto, te paseas por distintos centros educativos y en ninguno encajas. En tu centro, como en casi todos los centros de Secundaria, se sigue utilizando el libro de texto a saco, se sigue evaluando sobre todo con exámenes, se sigue considerando que el alumnado es vago o inútil, se sigue etiquetando al alumnado, soltando improperios en juntas de evaluación y cerrando la puerta (bajo siete candados) a las familias… pero eso no te interesa. Te interesa atacar a quien construye, a quien busca que la escuela evolucione, a quien demuestra de mil formas que el alumnado aprende, avanza, está motivado y consigue ser lo que desea, en la Universidad, en su trabajo, en su vida. Porque destruir vende, posicionarse como el más extremo de los extremos te hace ser alguien. Si mezclas eso con el ataque al humo, las modas y los intereses comerciales (que también hay mucho de todo esto), el cóctel esta listo para ser consumido.

Hasta que un día y otro y otro se te va un poco la mano. «Da igual», piensas, la legión de profesaurios te admira. Pero aparece un valiente hace algo que deberíamos haber hecho todos desde hace tiempo: denunciar. Ese día, se desmorona todo. Dejas de dirigir la formación del profesorado en tu Comunidad Autónoma.

Se te presuponía interés por la mejora, conocimiento pedagógico (para distinguir el polvo de la caja), apertura de miras, honestidad intelectual, capacidad de diálogo, ser capaz de mirar hacia el profesorado que se deja la piel cada día y demuestra resultados en su clase, en su colegio, en su trayectoria profesional... y has hecho justo lo contrario. No te echaremos de menos, Jordi.

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