República y libros
14 de abril 2026 - 03:07
Tal día como hoy, en 1931, se proclamaba la República en España. “Con las primeras hojas de los chopos y las últimas flores de los almendros –escribió Machado–, la primavera traía a nuestra república de la mano”. El pueblo recobraba por fin la esperanza en un futuro mejor, de progreso, libertad y cultura. Aquella sería una república de maestros y profesores, la edad de plata de la literatura y el arte. La alegría de la gente en las calles de Madrid fue inmensa.
También lo fue en Almería, donde vecinos del Barrio Alto marcharon hacia el Paseo a proclamar su alegría por el fin de la era oscura de la monarquía borbónica. Nunca antes se había sentido con tal intensidad la ilusión en instaurar una etapa política en que el pueblo fuese el verdadero protagonista. Habría Reforma Agraria, separación de Iglesia y Estado, derecho a voto para la mujer. Se construirían escuelas y se dignificaría el Cuerpo de Magisterio.
La libertad y los derechos civiles serían el tronco central de aquella incipiente y frágil república nacida del voto popular. Ya sabemos cómo acabó todo aquello. Hoy, las generaciones que sucedimos a aquellos republicanos entusiastas ya no planteamos la dicotomía república-monarquía. El signo de los tiempos ya no es ese.
Quizá existen otros problemas más acuciantes que resolver. Sin ir más lejos, el auge del fascismo de PP y Vox en nuestro país. Ese es ahora el escollo histórico a salvar para nuestros hijos y nietos. Feliz aniversario de la II República Española.
Y libros. Estaré, les anuncio, en la Feria del Libro de Almería firmando ejemplares de mi libro LA CASA AZUL. El jueves, a las 5 de la tarde, en la caseta de Librerías Picasso. Y el viernes, a las 12 de la mañana, en la de Editorial Círculo Rojo.
Allí espero a mis seguidores en Diario de Almería, que sé que son muchos, y a los lectores de mis libros anteriores, Barrio Alto, Retrato parcial en rojo… Me dicen que me prodigo poco en la promoción de mis obras. Que no me hago ver. La verdad es que, llegado a esta edad, esta segunda inocencia –cantó también Machado– que da en no creer en nada (poema Las Moscas), todo parece relativo y de segundo orden. Solo importan unas pocas cosas y, sobre todo, unas pocas personas. Es como una segunda adolescencia, pero ahora no errante sin dinero y sin futuro, sino estable, escéptica y con lo pasado, pasado. Nada importa. Esto es Vida. Hay futuro. Salud y República.
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