Buitres cristianos
28 de marzo 2026 - 03:08
El buitre leonado es una especie que está en peligro de extinción, excepto en España, donde se concentra más del 90 % de la población europea de esta ave carroñera. Es decir, que España es una reserva espiritual de Europa (como dijo Franco); en este caso también en la conservación y crianza de los buitres, como se ha podido ver en estos días con el caso de la joven Noelia Castillo. En plena Semana de Pasión hemos asistido a una exhibición de “carroñeo” por parte de individuos con apariencia humana, en muchos de los medios de comunicación y en ámbitos políticos. La petición de eutanasia legal por parte de la citada Noelia ha motivado una acumulación de buitres. Defensores de la vida se autodenominaban. ¿A qué vida se referían? ¿A más de tres años de postración parapléjica con dolores insufribles y sin apoyo de nadie? Porque ahora surgen apoyos por todas partes: un padre que ni siquiera ejercía de tal desde que Noelia tenía trece años; unos contertulios que lloraban en directo; unos famosillos que se brindaban a ayudarle a “un tratamiento”… ¿qué tratamiento?, si ha sido atendida en uno de los sistemas sanitarios mejores del mundo y no tenía más tratamiento. Unos “cristianísimos” políticos que olvidan unos de los principales mandatos de Jesucristo: la caridad y la compasión. Uno de estos energúmenos, Carlos Flores, ha llegado a decir en el pleno del Congreso que “se va a producir una ejecución”.
Mención aparte merecen los “Abogados Cristianos” que meten su cuchara en todos los asuntos excepto, claro está, en la pléyade de casos de pederastia de clérigos fornicadores. ¿Abogados Cristianos? Si lo fueran de verdad irían al infierno de cabeza sin pasar por el Purgatorio. Entre estos “figuras” y el padre han estado dos años haciéndole la vida insufrible a la pobre muchacha, recurriendo hasta a cinco instancias judiciales, incluido el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Las perdieron todas pero han conseguido joderle aun más la existencia y, de paso, adquirir publicidad en los medios. Porque la pobre las pasaba fatal, como dictaminó por unanimidad la Comisión de Garantía y Evaluación de Cataluña, que dijo que su situación era ”no recuperable” y que “le producía una dependencia grave, dolor y sufrimiento crónico e imposibilitante”. Esa era la vida que le querían prolongar estos cristianos misericordiosos y compasivos. El propio Jesucristo dijo en el huerto de Getsemaní: “Padre, aparta de mí este cáliz”.
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