Bien por ti, bien por mí
24 de marzo 2026 - 03:07
Si tienes un mal día, haz algo por alguien. Muchos estudios en psicología social demuestran cómo la amabilidad y la generosidad mejoran la salud física y mental. Ser amables no es solo una cuestión de educación o civismo, nuestra naturaleza gregaria nos predispone al encuentro, a la acción prosocial, mucho más habitual que el conflicto, a pesar del bombardeo de noticias y los sensacionalismos.
Tanto los actos pequeños, tales como abrirle la puerta a alguien; como los favores más grandes, tales como ayudar a un amigo a una mudanza, o dejarle algún dinero a alguien que lo necesite, pueden tener un impacto palpable.
La generosidad estrecha el contacto con la otra persona, que a su vez siente la gratitud y la expresa, con una recompensa emocional que va y viene, aumentando el vínculo, y por tanto, la percepción de protección y pertenencia grupal. Evidentemente necesitamos que los demás tomen la iniciativa cuando atravesamos momentos difíciles. El dolor se convierte con facilidad en obsesión.
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