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Aprender siempre

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12.03.2026

12 de marzo 2026 - 03:08

En el campo como en la vida, el tiempo no se detiene. Cada campaña agrícola trae variedades nuevas, un bioestimulante distinto, una plaga inesperada o una oportunidad digital lejana que, de repente, está disponible en el móvil del agricultor. La agricultura actual requiere cada vez más ciencia, tecnología y capacidad de adaptación. En este paisaje móvil, formarse de manera continua es asegurar el futuro. Hoy, en realidad, nadie termina de formarse nunca.

La propia Ley Orgánica del Sistema Universitario (LOSU) ha asumido con claridad ese cambio de época. Impulsa una universidad “para todas las edades” al considerar la formación a lo largo de la vida, como una función esencial de la función docente. No es una cuestión menor, significa que la universidad deja de concebirse como el lugar al que se entra una vez, para empezar a pensar también como el lugar al que se vuelve cuando el mundo profesional exige renovarse.

En la misma dirección avanza Andalucía. Su Ley Universitaria para Andalucía (LUPA), refuerza la formación a lo largo de la vida y regula las microcredenciales como unidades formativas breves, acumulables y susceptibles de reconocimiento posterior.

¿Qué significa esto para el ecosistema agroalimentario? En territorios como el nuestro, donde el sistema agro compite cada día en eficiencia, calidad, sostenibilidad e innovación, la formación continua es una palanca para traducir conocimiento en decisiones mejores. Para ello es necesario alinear la oferta corta con las necesidades reales del sector, diseñar microcredenciales que encajen en trayectorias largas (para que luego puedan convalidarse) y garantizar que constituyen una señal fiable de competencia y utilidad real.

Un buen ejemplo de actualización con herramientas reales, aprendiendo a tomar decisiones técnicas más informadas, es el curso “Horticultura Protegida Sostenible: Sistemas de Cultivo sin Suelo e Hidroponía”, que se desarrollará en la Universidad de Almería el próximo mes de julio.

Pienso en una explotación hortícola que, al igual que rota cultivos en cada ciclo de primavera-verano y otoño-invierno, rota aprendizajes; en una cooperativa que diseña junto a la universidad un itinerario modular para su gente; y en un joven que no abandona su finca porque asiste en remoto a una microcredencial vespertina o en fin de semana. Seguir aprendiendo es una forma de estar a la altura de nuestro tiempo.

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