UN PRESIDENTE QUE QUEDÓ EN RIDÍCULO, columna de Iván Slocovich Pardo
En su monumental novela El otoño del patriarca, Gabriel García Márquez hace hablar a su personaje principal, el decrépito y brutal dictador de una surrealista isla perdida en el Caribe, quien palabras más, palabras menos, dice que por más poderosa que sea, una persona con capacidad de mando jamás debe dar una orden que no se va a poder cumplir, porque eso la expone al ridículo y a una pérdida total de autoridad ante sus subordinados y el resto de gente atenta a sus acciones.
Y eso es lo que ha pasado con José María Balcázar, el lamentable presidente que tenemos por obra y gracia de este Congreso de “niños”,........
