El poder unificador de Donald Trump
Creado: 16.04.2026 | 05:00
Actualizado: 16.04.2026 | 05:00
Aunque la política a veces haga extraños compañeros de cama, lo más habitual es que luchemos contra nuestros enemigos y nos aliemos con nuestros amigos. En ocasiones, dice el aforismo, podemos unirnos a contrincantes de nuestro adversario –«el enemigo de mi enemigo es mi amigo»–, pero lo que sin duda no suele pasar es que acabemos aliándonos con nuestro enemigo, por un enemigo común.
Es lo que pasó entre americanos y soviéticos en su empeño para derrotar al nazismo de Adolf Hitler. O con muchas tribus indígenas de América, que se aliaron con los conquistadores para derrocar a sus adversarios incas, aztecas, olmecas y demás. O las grandes ciudades rivales de la antiguedad clásica, Atenas y Esparta, que tras batallar durante años, se unieron para repeler a los invasores persas. Eso sí, luego se enfrentaron en las guerras del Peloponeso, que duraron casi treinta años.
Pues bien, algo parecido ha pasado estos días en la esfera política italiana. El enemigo: Donald Trump. Y las adversarias que de repente se lanzan mensajes de apoyo: la premier ultraconservadora Giorgia Meloni y la líder de la oposición, la progresista Elly Schlein. El origen de esta extraña alianza se encuentra en las duras críticas de Trump al Papa León XIV por oponerse a la guerra de Irán. El presidente acusó al pontífice de «complacer a la izquierda radical» y ser «débil», además de «terrible en política exterior». Días después, Meloni tildó de «inaceptables» las palabras de Trump. «La inaceptable es ella», respondió él, que hasta ahora tenía una buena relación con Meloni, «no le importa si Irán tiene un arma nuclear y volaría por los aires a Italia en dos minutos si tuviera la posibilidad». Y aquí saltó Schlein, en plena sesión en la Cámara de Diputados: defendió que Meloni «hizo lo correcto» expresando solidaridad con el Papa, y recordó al Papa que Italia es un país «libre y soberano». Dos mujeres opuestas unidas por Trump. O por el Papa.
