El caso Pepe y los límites de la legítima defensa
Creado: 14.04.2026 | 05:00
Actualizado: 14.04.2026 | 05:00
De Pepes hay muchos. Pero solo hay un Pepe que en esta última semana ha conseguido una ola de movilizaciones y que ha unido a buena parte del barrio del Bon Pastor, en Barcelona. Ahora mismo está en la cárcel, en Brians 1, en prisión provisional y sin fianza. Él es un hombre en silla de ruedas que el pasado 5 de abril mató a un ladrón que quería robarle un collar de oro. El ladrón, con múltiples antecedentes, sorprendió a Pepe por la espalda. El vecino, de 66 años, se defendió con una navajita pequeñita que utiliza para cortar fruta y embutidos, con tan mala suerte que tocó en el corazón del delincuente. Pepe llamó a los Mossos, les explicó lo sucedido y entregó el arma voluntariamente. Colaboró con las fuerzas del orden. El juez lo envió igualmente a prisión provisional. Y atención al argumento oficial: riesgo de fuga.
La familia y los vecinos lo tienen claro. El hombre no puede estar un día más en la cárcel. Su historial médico está lleno de patologías: enfermedad pulmonar obstructiva crónica, malformación de Chiari tipo 1 y necesita oxigenoterapia para respirar. Aunque actualmente se encuentra en la enfermería del centro penitenciario Brians 1, su estado de salud es muy delicado. Por eso el pasado miércoles 8 de abril unos 350 vecinos del barrio se concentraron para pedir la salida de la prisión al grito de ‘Libertad para Pepe’ o ‘Todos somos Pepe’ en una movilización histórica ya en ese barrio barcelonés, El Bon Pastor. Se unieron pidiendo su libertad y argumentando que actuó por miedo y en legítima defensa dada su vulnerabilidad física.
Ahora mismo está en la cárcel, en Brians 1, en prisión provisional y sin fianza
El caso de Pepe, sin embargo, abre un interesante debate jurídico complejo. Algunos expertos jurídicos señalan que la clave estará en determinar la gravedad del ataque. Pero la pregunta es, ¿estamos realmente ante un caso de legítima defensa? Según la ley, teóricamente sí. En este caso de Pepe, se produce una agresión ilegítima que puede poner en peligro la vida y la integridad física. También la acción defensiva debe ser necesaria para repeler la agresión. Y se debe defender de forma inmediata tras el suceso. Además de la propia persona, la legítima defensa puede aplicarse para proteger bienes jurídicos de terceros, siempre que se cumplan los requisitos anteriores y exista un peligro inminente. Visto lo visto, Pepe tuvo una reacción impulsiva causada por el pavor de la situación al sentirse atacado por la espalda mientras notaba que lo ahogaban para robarle la cadena de oro.
Mientras los juristas de todo el país discuten sobre el caso Pepe, la Fiscalía está estudiando solicitar su libertad si se acredita su vulnerabilidad, algo que parece evidente solo con verle con su silla de ruedas y su bombona de oxígeno. De momento, este jueves 16 de abril se tiene que decidir en una vista en la Ciutat de la Justicia —que no será pública— si Pepe sigue o no en el centro penitenciario.
Los vecinos se preparan para cortar calles y carreteras si Pepe sigue en la cárcel
El juez tendrá que analizar los informes médicos de Pepe y decidir si aceptar el arresto domiciliario como una opción más humana en este caso. Eso debería ser lo más sensato, ya que la vida de este hombre pende de un hilo en un centro penitenciario y todo por defenderse de un ataque por la espalda de un delincuente que tenía atemorizado al barrio con sus robos con un patinete eléctrico. Los vecinos se preparan para cortar calles y carreteras si Pepe sigue en la cárcel. Lo que está claro es que Pepe tiene a buena parte de la población de su lado. Veremos lo que responde el juez de este caso.
