Planeación estratégica: Gobernar el presente sin hipotecar el futuro
En la entrega anterior hablamos del manejo de crisis y de la capacidad que debe tener un gobernante para responder cuando aparecen la incertidumbre, la presión y lo inesperado.
Hoy corresponde analizar la otra cara de esa responsabilidad. Anticiparse.
Porque gobernar no consiste únicamente en reaccionar correctamente cuando aparece un problema.
También significa tener la capacidad de identificarlo antes de que ocurra, entender hacia dónde se dirige una sociedad y tomar decisiones oportunas para prepararla frente a los desafíos que vendrán.
Eso es planeación estratégica.
Y quizá sea una de las competencias menos visibles para los ciudadanos, porque sus mejores resultados no siempre producen fotografías, inauguraciones o aplausos inmediatos.
Muchas veces ocurre exactamente lo contrario.
Planear significa tomar hoy decisiones cuyos beneficios quizá serán visibles dentro de cinco, diez o veinte años.
Ahí comienza una de las grandes dificultades del gobierno.
Los periodos gubernamentales tienen fecha de inicio y de conclusión.
Los problemas de una sociedad no.
La movilidad no comienza ni termina con una administración.
Tampoco el abastecimiento de agua, la seguridad, la educación, la infraestructura, el desarrollo urbano, la energía, el medio ambiente o la competitividad económica.
Son desafíos que atraviesan gobiernos, partidos y generaciones.
Por eso gobernar con visión estratégica exige algo que políticamente no siempre resulta sencillo: pensar más allá del siguiente proceso electoral.
Un gobernante puede sentirse tentado a concentrar sus esfuerzos en aquello que produce resultados rápidos y visibles.
Es comprensible.
La sociedad exige respuestas y los........
